domingo, 19 de abril de 2020

Amistad



Todavía estoy somnolienta después de una noche de tertulia con dos personas maravillosas que hoy por hoy puedo considerar mis AMIGAS.

Fue tan provechosa la jornada que, la diferencia horaria no fue excusa para la inversión de tiempo, risas, emociones y sentimientos que afloraron con la ayuda de la tecnología y con la complicidad de mi amigo Insomnio. La dificultad del internet, la improvisación de la mascota callejera, la simplicidad del almuerzo de una de ellas, la curiosidad de la sobrina. Fueron ingredientes perfectos para una noche que prometía ser guardada en nuestra memoria para recordar que el ser humano necesita y puede encontrar sin duda alguna una "verdadera" amistad (según Aristóteles).

Viene a mi mente el pensamiento de Santo Tomás de Aquino cuando cita que "amar es querer hacer feliz a otro" y sin duda alguna estas dos mujeres con las que no he tenido que compartir toda una vida, o muchas experiencias y tiempo, me hicieron muy feliz. Me hace feliz cada vez que hablamos, cada que conversamos, y ese sentimiento es lo más parecido a la verdadera amistad.

Es increíble la trascendencia y el significado de la amistad. Tanto, que un día caminando por una feria de libros sevillana, en su mayoría usados (o de segunda mano) llamó poderosamente mi atención un libro con ese título. El autor hace una aproximación a uno de los vínculos humanos mas antiguos, más inexplicable y mas poderoso para las relaciones humanas como lo es la amistad. Tengo que recomendarlo pero no se circule, aún así creo que debería estar en cada bolso, bolsillo y biblioteca. Compartirlo a la luz de un café, una pizza, o simplemente comentarlo en un bus.

Compartiré en este espacio, algunas reflexiones. Párrafos de tan delicioso manjar que leo con mucho detenimiento, haciendo un ejercicio de cómo me relaciono con las personas que llamo amigos y con contrasto con los que dicen serlo.

* Los amigos deben tener imágenes (de sí mismos) recíprocas similares, no idénticas porque entonces no habría nada por descubrir.  Tampoco disonantes.
* Los amigos no se convierten poco a poco en amigos. La amistad no surge por etapas sucesivas.
* La amistad comienza con un momento en el que experimentamos un fuerte impulso de simpatía, interés y afinidad con otra persona. La amistad se construye a través de encuentros y cada uno de ellos es diferente.
* Cuando dejamos de encontrarnos con un amigo por cierto tiempo, es como si lo hubiéramos dejado un rato antes.
* La amistad es recorrer juntos un tramo del camino hacia la propia identidad, hacia el descubrimiento de lo que es lo más importante para cada uno. El amigo no estará por interés o cálculo sino porque esa es su naturaleza.
* La amistad es para siempre, igual que con la gratitud. Es paciente.
* El amigo no es un gurú dueño de la verdad. Es ese camino se llega juntos a la misma conclusión, desde puntos de vista diferentes. Es converger con la verdad.
* La amistad no se pone a prueba. La sola idea la perturba, aunque pueden surgir crisis, estas se resuelven a través de encuentros. Al igual que otras relaciones, se debe llegar el punto de inicio de la crisis, la fuerza que la puso en movimiento, apaciguarles, restarle valor, analizar juntos el pasado. Avanzar juntos.

Puedo seguir  escribiendo, es sumamente enriquecedora la experiencia lectora de este libro, sin embargo plasmé aquí los que considero son las bases de una verdadera y sólida amistad. Esa que no repara en distancias, ni tiempos ni dificultades. Esa que sabes que estará allí para inflar tu corazón cada vez que la necesites. La misma que prestará su oído, sin importar si es un auricular el que medie. La que prestará su mano y su hombro para cuando llegue la soledad o la desesperación.

Este es mi reconocimiento a mis Amistades Verdaderas. Las que me siguen acompañando en este viaje, con las que pienso algún día llegar...

miércoles, 15 de abril de 2020

Mi cita con las palomas







Hace dos semanas salí a la calle después de algunos días de confinamiento. 
Estaba vacía. Pocos autos, pocas personas, y en el parque por donde debía pasar, unas palomas.

Recordé un día en el que fui al bar de los Hermanos Gómez a comer con Sofy y ellas se paseaban con desparpajo en las mesas del lugar, y casi sobre los platos con algunas sobras de los comensales que ya se había retirado.

Disfrutaban de un banquete. Iban venían, volaban, llevaban (no sé a donde). Las veía y me hacía la idea que estaban jugando con la comida. Nosotras contemplábamos el espectáculo hasta que en un momento resultó molesto, pues casi se posaban sobre nosotras y ya sabía de los efectos de la psitacosis en personas muy cercanas a mí.

De eso eran casi 2 meses atrás. Ayer las vi mas cerca de donde vivo y prometí llevarles algo. 

No tienen mesas que visitar, ni migajas que acechar. Andaban por la acerca, en el pavimento, buscando, escarbando entre el piso algo. Las pocas personas que transitaban por el sitio, caminando sin notarlas no se detenían a nada, al menos a observar el detalle que varias estaban casi dormidas, como estáticas. Exploraban otros sectores para sobrevivir.

Hoy saqué un pan y en una banca, les dí de comer mientras escuchaba en mi móvil la canción de Tracy Chapman "Fast Car" pero en la versión moderna de los Jonas Blue - Confieso que ambas me gustan- pero el efecto de la versión original es indescriptible. Me transporta y me llena de un sentimiento gigantesco.

Tracy cuenta su historia de vida en esa canción; las dificultades, de su padres alcohólico, de cuando dejó la escuela, de cuando su madre los abandonó. Pero también de la fuerza de las decisiones, irse lejos, comenzar de cero, sus ganas de salir adelante, de surgir ante la dificultad. Es inspiración y motivación, además de la necesidad de protección  y el valor de un brazo sobre su hombro.

¿Qué relación podría tener esa canción con las palomas, con el pan, conmigo en la banca, con la dificultad de estos días en confinamiento?

Me quedaría corta en esta entrada si lo explico, pero en resumen es que siempre habrá otro lugar a donde ir, donde buscar y encontrar, donde hallar protección, donde superar dificultad (porque estas siempre estarán) pero todo es la resultante de una DECISIÓN.

Mi cita con las palomas el día de hoy me recordó que "hay tiempos y tiempecitos" como decía la señora Carmen, a propósito de los seis años de su despedida... Pero también tiempo de decisiones, de determinación, de alguien que te ofrezca un medio, o simplemente un pedazo de pan.






martes, 14 de abril de 2020



Otra oportunidad se nos ha dado...

Han transcurrido 30 días, desde que emprendimos ruta hacia la incertidumbre, al miedo, a la ansiedad.

Silenciosamente nos despedíamos de algunas de nuestras pequeñas grandes libertades:
salir a la esquina a comprar el pan, al restaurante a tomar un café o a la tienda de ropa para comprar, lo de la temporada que asomaba y que había que apresurar.

Sin darnos cuenta, esas personas que pasaban a nuestro lado:
la señora del servicio, el que nos trae los mandados,
el señor de la portería, el estudiante, el encargado
de traernos el periódico, ya todos están aislados.
Largos días pasan sin verlos, y seguramente nos han dado
algún saludo afectuoso que con certeza extrañamos,
recordamos alguna mañana que con ellos tropezamos
dejando escapar media sonrisa que con apuro entregamos,
todo esto nos confirma que vivíamos alejados.

Anhelamos  notar ahora la  florecita en el camino,
la que está al lado de la acera, en el jardín o en nuestro sitio.
Decir "hola" al compañero, caminar a paso lento o practicar algún ejercicio,
llegar temprano y relajado a cumplir los compromisos.

Hoy estamos en la casa que tal vez no conocíamos,
de un lado para otro sin encontrar un punto fijo.
Nos topamos con cajones que quizá nunca abrimos,
con adornos que nos regalaron o que compramos sin sentido.
Pasamos más tiempo en la cama que a diario desvestíamos,
que casi nunca disfrutábamos como para estar allí metidos.
El insomnio inoportuno ya se hizo nuestro mejor amigo.

Las noticias en la tele son de espanto,
fútbol, novelas, series, perdieron ya su encanto.
El móvil entretiene pero ya no tanto,
ahora se hacen video llamadas para decir "Te extraño"
a los nuestros que están muy lejos y con algunos más cercanos.

Estos días el café sabe mejor tomarlo
en pantuflas, empijamados, despeinados, sin cepillarnos,
algunas veces siquiera sin habernos bañado.
Nos gusta valorar algo,  hecho por nuestras propias manos.
La simpleza de una tarea o la complejidad de un trabajo.
Pedíamos a gritos tiempo, (de lo que tanto nos quejábamos)
y hoy, que gran ironía: es lo que nos está sobrando...

Ahora le damos sentido a lo que no tenía significado;
a cuidar nuestra salud, a desear estar sanos.
A aplaudir por los que llevan batas, camillas y uniformes blancos
a asomarnos a los balcones a alentar y algunas veces soltamos llanto.

No se trata de política, o recursos mal administrados,
o acabar con la humanidad con un plan tan macabro.
Es mirar mucho más allá
de lo que alcanzan nuestras manos,
la fortuna de un cálido abrazo, o decir te quiero con tanto agrado,
a mirar fijamente a los ojos con el que conversamos.
A respetar la autoridad, a aprender a ser solidarios,
a poder contemplar el cielo como si pudiéramos alcanzarlo,
tratando de hallar respuesta a lo que tanto nos preguntamos: "¿hasta cuándo?",
poder respirar tranquilos sin miedo a morir olvidados.

Hoy salimos a la calle casi que disfrazados,
con fríos guantes de látex bloqueando nuestras manos,
impidiéndonos acariciar, sentir al tacto.
Con mascarillas en la cara, para respirar aire contaminado,
y aunque por ahora es opcional, pronto se hará necesario.

Quizá es otra oportunidad que la vida, el cosmos, Dios no está dando.
No sirve de nada el tiempo, que ya hemos desaprovechado.
Solo resta mirar al futuro agradecer, devolver y seguir andando,
repartir tantos abrazos hasta quedar cansados,
besarnos y entregarnos en cuerpo y alma hasta quedar desgastados.

jueves, 23 de junio de 2016

Ni tu me quieres... ni yo tampoco...

¿Por qué será que cuando piensas que han jugado contigo o te han engañado lo primero que piensas es en hacer daño?

¿Por qué no simplemente puedes respirar profundamente y agradecer por el tiempo, por las experiencias, por los placeres, por los beneficios, por el sexo, o por lo que fue bueno?

Nos invade un deseo de lastimar, porque hemos sido lastimados. Porque en lo más hondo de nuestro ser, se mueve lo más oscuro. El amor es una fuerza y puede ser tan dañina, tan letal que puede destrozar y bien profundo. Saber que no es nada, que no queda nada que del paraíso puedes bajar perfectamente al infierno. Que antes lo que parecía eterno es súper fugaz, lo que venía con potencia se extermina en el ambiente como gas. Es lo que deja la amargura de sentir que no representas mucho por no decir "nada" .

Y así "como un nada" te tienes que agachar, lo más bajo, para recoger las trizas de tu corazón, los pedazos de un corazón que no paraba de latir, que no paraba de gritar su nombre. De repente lloras, miras atrás y ves un montón de recuerdos, de imágenes que vuelan en el tiempo como para que alimentes tu rabia, tu impotencia de sentir que ahora cambias de estatus y de ser un "todo" ahora eres un "nada".

Sentir su mirada inquisidora, malvada, fría. Es mas cortopunzante que cualquier cosa. Puede llegar a los tuétanos, te lleva a pensar en cosas, en personas, en lugares, en recuerdos.

Te levantas, puedes pensar que se puede avanzar, que no te detendrás y que lo que viene será mejor. Lo puedes pensar, lo puedes hacer, lo puedes lograr.

Hoy vienen a mi memoria esos ojos. Mis ojos, en donde yo podía ver así, como son ellos: todo más claro. Me da una sensación inmejorada de esperanza, de locura por volverlos a buscar, de encontrarlos y entonces si, perderme, llenarme, saciarme de eso... no se qué, pero de eso.

Una cosa es mi bandera. Es mi derecho de no sentirme poca cosa, de no creerme todo lo que puedan pensar o hablar mal de mí. Eso prima sobre toda idea o prejuicio social. De toda apariencia por mantener una relación, un hogar, una vida "feliz" una mentira social.

Quiero escapar, pero recuerdo que no puedo ir a ningún lado sin mi, que no puedo llevar un equipaje que no quiero llevar, que no quiero llegar a donde quiero llegar.

Esta noche mi corazón, duele, así como duelen los años, las noches, los besos fríos. Ya no se como son. No se que se siente cuando se juntan dos cuerpos sin busca de sexo. Quiero que me miren a los ojos y descubran mi ser, mi sentir, mis ganas de amar, de entrega, de totalidad. Quiero creer que soy la razón de alguien, el motivo de lucha de alguien, el motivo de esfuerzo de alguien, el motivo de satisfacción de alguien, el motivo de sentir de alguien, la razón de vivir de alguien.

Mis dedos, se retrasan ante tanto que escribir, ante tanto que decir. Mi voz se ahoga en un grito aterrador, mis lágrimas se secan en un mar de llanto.

Me refugiaré en el trabajo, en mi computador con una canción de Adele, mientras duermo por casi 12 minutos de tiempo.

Mañana será otro día... uno menos, pero una más...








jueves, 16 de abril de 2015

Lo que puede pasar en un año...

En un año puede cambiar tu visión del mundo y pueden cambiar tus esquemas con respecto a la vida, al amor, a la familia, a la muerte.

Puedes convertirte en un aférrimo del pasado o un visionario de un futuro prometedor, impulsado por ti mismo. Puedes convertir tus desánimos en expectativas. Puedes convertir tus tristezas en propósitos.

En un año puedes disolver recuerdos o vivir de ellos, puedes hacer uso de cada uno para que sean tu motor en tu presente y prosperidad en el futuro.

En un año puedes hacer de tus insomnios una caja de negra de recuerdos dulces o la inversión de un tiempo para el estudio  y para proyectos nuevos para ti y tu familia. Podías en una noche de insomnio ver pasar las horas lentamente, dando vueltas sobre tu cama, desgastando huellas en el computador o el celular, leer las noticias más interesantes, o más desmotivadoras, o tener las conversacios más triviales o las mas enriquecedoras, podías llorar al ritmo de una vieja y triste canción o tomar cada palabra cada frase para hundirte en tu paupérrima soledad o definitivamente gozarte con las lecturas más deliciosas, más esperanzadoras, más transformadoras y desear que no llegue todavía el amanecer.

En un año pueda que recuerdes las travesuras más osadas no con tanta adrenalina como de momento, pero si con culpa, o con melancolía (en mi caso suelo hacerlo como escapes, ventanitas que me llevan a disipar de momento mis ansiedades).

En un año comienzas a cansarte y te sientas en el andén de tus experiencias a esperar el tren que te llevará a otras nuevas, con más horizonte, con más rumbo o por lo menos con uno más seguro.

En un año, quisieras devolver un trozo de el para quedarte y abrazar a quién ya no está. Para pedirle otro abrazo, otro beso. O quizá para agradecer por tanto, por poco o por nada...

En un año con sus días, con sus noches, con sus madrugadas y amaneceres vuelvo a pensar en las mismas preguntas pero esta vez yo misma obtengo respuestas.

Dentro de un año, vuelvo. Si el tren paró en otra estación... 

viernes, 3 de abril de 2015

Re tomo

Heme aquí... desde la última entrada, varias cosas han pasado.

La que me dio la vida murió y la que tomó su lugar también (ella primero).
Que puede sentir una persona al verse "medio sola" en esta esfera? De todo. La sensación de estar pero no querer, ser pero no serlo, pensar pero no planear, en fin.

Re tomo. Es decir, tomo de nuevo mis ganas de vivir. De hacer cosas por mi misma (myself). Las ganas de sacar pecho ante un mundo hostil e injusto, mezquino y superficial.  De planear cosas y terminarlas, ( o no) de mantenerse en pie de lucha y perder una y otra vez pero seguir luchando.

Re tomo, la fuerza de carácter, de decisión de frialdad en algunas y sensibilidad en muchas otras cosas. La motivación por ese espacio impenetrable en donde yo me encuentro con yo.

Re tomo uno de los dos consejos que le aprendí a tica: "trabaja y suda y luego disfruta".

Re tomo mis libros de psicología. Evolutiva y psicoanálisis. Evocando al señor Freud para que me guíe a mis profundas superficies a ver que recoveco se puede explorar como una forma de conseguir respuestas a todos y cada uno de mis deseos reprimidos, traumas infantiles y demás.

Re tomo mi blog, ya que mi círculo de amigos se está cerrando cada vez más y mi familia ya tiene menos dos. Dos de las que escuchaban. Una por el medio tecnológico (pero no menos importante) y la otra en la mecedora de palo del patio con árboles de fruta, o en la cama de ella, o en la sala, en la terraza o en la cocina, que de todos, era el sitio favorito de ambas. Debe ser porque allí se cocinaba menos pero se degustaba más una buena charla.

El 16 de abril conmemoro un año sin ella. Un año en el que lágrimas y silencios me hacen regresar o mejor, retornar a mi esencia: (letras), escribir. Catarsis literaria...

Ahí vamos...



miércoles, 22 de junio de 2011

Origen

Aquello de la "catarsis literaria" como lo denominé en algún momento de mi vida, quedó atrás. Contextualizándome un poco, retomo esa necesidad impetuosa y ese prurito en mis dedos por escribir. Esta vez (aunque no verbalizado) si escrito. De allí se origina LOGORREA como aquella compulsión a decir o a vomitar aquellas cosas que no se pueden guardar porque grisean el espíritu. Nada como dejar en algún lado algo de inquietud, malestar, alegría, fantasía, ganas, deseos o como sea, por escrito ah! y se me olvidaba algo también de "humor negro" como diría Isa.

A los seres humanos les gusta reprimir porque simplemente no aceptan la frustración como parte de su vida. Por tanto no reprimo nada, tengo que admitir que en ocasiones meto las de caminar y lo reconozco a fin de poder vivir en paz y tener limpiecita mi estructura psíquica... De no ser así, tales ideas, sentimientos, deseos y demás cosillas por allí, seguirán influyendo en mi  y se manifestarán de varias formas que estoy tratantando de no utilizar. Así que estoy en el ensayo de mi liberación.

A alguien se le ocurrírá leer estó, tropezará con esa diarrea de palabras y mas me vale que por lo menos sea algo real y con lógica.

Para terminar, como de todas las personas se aprende (algo bueno o algo malo) pues dejaré algo que haya aprendido, seguramente a ese alguien también le servirá... espero.

 "El ojo no puede decir a la mano; No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies; no tengo necesidad de vosotros" 1 Cor. 12:21.

Hasta la próxima!

Amistad

Todavía estoy somnolienta después de una noche de tertulia con dos personas maravillosas que hoy por hoy puedo considerar mis AMIGAS. ...