jueves, 16 de abril de 2015

Lo que puede pasar en un año...

En un año puede cambiar tu visión del mundo y pueden cambiar tus esquemas con respecto a la vida, al amor, a la familia, a la muerte.

Puedes convertirte en un aférrimo del pasado o un visionario de un futuro prometedor, impulsado por ti mismo. Puedes convertir tus desánimos en expectativas. Puedes convertir tus tristezas en propósitos.

En un año puedes disolver recuerdos o vivir de ellos, puedes hacer uso de cada uno para que sean tu motor en tu presente y prosperidad en el futuro.

En un año puedes hacer de tus insomnios una caja de negra de recuerdos dulces o la inversión de un tiempo para el estudio  y para proyectos nuevos para ti y tu familia. Podías en una noche de insomnio ver pasar las horas lentamente, dando vueltas sobre tu cama, desgastando huellas en el computador o el celular, leer las noticias más interesantes, o más desmotivadoras, o tener las conversacios más triviales o las mas enriquecedoras, podías llorar al ritmo de una vieja y triste canción o tomar cada palabra cada frase para hundirte en tu paupérrima soledad o definitivamente gozarte con las lecturas más deliciosas, más esperanzadoras, más transformadoras y desear que no llegue todavía el amanecer.

En un año pueda que recuerdes las travesuras más osadas no con tanta adrenalina como de momento, pero si con culpa, o con melancolía (en mi caso suelo hacerlo como escapes, ventanitas que me llevan a disipar de momento mis ansiedades).

En un año comienzas a cansarte y te sientas en el andén de tus experiencias a esperar el tren que te llevará a otras nuevas, con más horizonte, con más rumbo o por lo menos con uno más seguro.

En un año, quisieras devolver un trozo de el para quedarte y abrazar a quién ya no está. Para pedirle otro abrazo, otro beso. O quizá para agradecer por tanto, por poco o por nada...

En un año con sus días, con sus noches, con sus madrugadas y amaneceres vuelvo a pensar en las mismas preguntas pero esta vez yo misma obtengo respuestas.

Dentro de un año, vuelvo. Si el tren paró en otra estación... 

viernes, 3 de abril de 2015

Re tomo

Heme aquí... desde la última entrada, varias cosas han pasado.

La que me dio la vida murió y la que tomó su lugar también (ella primero).
Que puede sentir una persona al verse "medio sola" en esta esfera? De todo. La sensación de estar pero no querer, ser pero no serlo, pensar pero no planear, en fin.

Re tomo. Es decir, tomo de nuevo mis ganas de vivir. De hacer cosas por mi misma (myself). Las ganas de sacar pecho ante un mundo hostil e injusto, mezquino y superficial.  De planear cosas y terminarlas, ( o no) de mantenerse en pie de lucha y perder una y otra vez pero seguir luchando.

Re tomo, la fuerza de carácter, de decisión de frialdad en algunas y sensibilidad en muchas otras cosas. La motivación por ese espacio impenetrable en donde yo me encuentro con yo.

Re tomo uno de los dos consejos que le aprendí a tica: "trabaja y suda y luego disfruta".

Re tomo mis libros de psicología. Evolutiva y psicoanálisis. Evocando al señor Freud para que me guíe a mis profundas superficies a ver que recoveco se puede explorar como una forma de conseguir respuestas a todos y cada uno de mis deseos reprimidos, traumas infantiles y demás.

Re tomo mi blog, ya que mi círculo de amigos se está cerrando cada vez más y mi familia ya tiene menos dos. Dos de las que escuchaban. Una por el medio tecnológico (pero no menos importante) y la otra en la mecedora de palo del patio con árboles de fruta, o en la cama de ella, o en la sala, en la terraza o en la cocina, que de todos, era el sitio favorito de ambas. Debe ser porque allí se cocinaba menos pero se degustaba más una buena charla.

El 16 de abril conmemoro un año sin ella. Un año en el que lágrimas y silencios me hacen regresar o mejor, retornar a mi esencia: (letras), escribir. Catarsis literaria...

Ahí vamos...



Amistad

Todavía estoy somnolienta después de una noche de tertulia con dos personas maravillosas que hoy por hoy puedo considerar mis AMIGAS. ...